Junio 2013

WALTER ÁLVAREZ

Vete ya, cuervo negro

 

 

VAYATE

...Mi abuela vivía en el campo. 
Una casa humilde, pero muy acogedora. 
La luz eléctrica llegaba gracias a un motor viejo que estaba en un cuartito afuera de la casa.
Ahí, no se podía entrar. Estaba prohibido.
Durante el día, todo era diversión, jugando y corriendo con mis primos y con los hijos de Raúl y Blanca que eran los caseros.
Pero a la noche, todo cambiaba.
Los adultos tenían otra cara, las conversaciones se ponían densas. 
El ambiente era otro, como más lento. 
Era otro tiempo, otra cadencia.
Los chicos nos íbamos a dormir temprano.
Cada vez que entraba de noche al baño, lo veía.
Era un felpudo con forma de huella gigante color verde.
Era lo que más me asustaba, no podía evitarlo. 
Todos mis temores, la falta de mi madre y de mi burbuja de niño cuidado de ciudad, se hacían evidentes al verlo.
Algún monstruo enorme habría dejado esa huella y probablemente acechaba, ahí afuera, en la noche.
Por la ventana del baño se veían sombras distorsionadas por efecto de los focos de baja intensidad. Gente que pasaba, animales, ruidos. 
Volvía corriendo a mi cama e intentaba dormir. Por suerte el sol salía bien temprano.
Allí estaba yo, preparado para escuchar el canto del gallo, que anunciaba la llegada de un nuevo día y el fin de los miedos.

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Walter Álvarez consigue ser él mismo, sin renunciar a una tradición estética de viejas raíces que su obra recoge y exalta con un sentido vitalmente contemporáneo.
Walter Álvarez puede no gustar, puede incomodar, pero no puede dejar indiferente. Hay en su obra, por encima de cualquier otro rasgo, una frescura y una «verdad» innegables. En esa pureza finca su vigor.
Walter Álvarez nos propone dejar el tiempo atrás, nos sumerge en su mundo, lleno de enigmas y ensoñaciones. No especula, es franco, directo y medio bestial.
Walter Álvarez deja sus miedos atrás, los alcanza, los sobrepasa y se aprovecha de ellos, para demostrar que lo intuitivo, lo sutil y lo íntimo, son valores que bien valen su peso en oro.

Hernán Salamanco