Septiembre 2014

SANTIAGO LICATA
Vamos allá

El tamaño de la experiencia o de cómo resolver la noche

Una imagen vale más que mil palabras…
Una palabra dice más de lo que encierra una imagen…
Y si esa imagen no tiene nombre, no tiene palabra? Y si esa palabra es nueva?

Solo a través de la experiencia se llega conocimiento. “la experiencia es intransferible” me ha dicho el maestro Alfredo Portillos incontables veces. 
A pesar de esto, me empeño y disfruto al escuchar los relatos de las experiencias adquiridas por artistas como Santiago Licata.
Él nos invita, nos indica: Vamos allá y nos suma al impulso hacia la aventura, vamos a ver qué pasa, vamos a ver “qué onda”.

“Vamos allá” pareciera una muestra sobre un paisaje, sobre el ir caminando en la calle, sobre la interpretación del alrededor y las cosas sin relevancia con las que nos cruzamos.
Vamos allá es una muestra sobre retratos,… retratos de momentos.

Santiago Licata caminó un espacio real, un paisaje por donde él vive, una situación, la noche exacerbada por la fantasía, una brisa, pequeños rayos de luz, caminando hacia lo incierto.
La madrugada tiene sus misterios, silencio, no hay nadie en la calle. Los bordes desdibujados, lo más oscuro en la sombra.
Vamos allá, a la noche y no estar muy seguros pero toda la situación nos impulsa y nos invita a explorar las sensaciones.
En el caminar habrá que distinguir entre el bombardeo actual de imágenes cuales son las que nos aportan, las que por su riqueza se distinguen en el contraste. Como en un videogame de caminos inciertos y de destino cruel de “gameover”. Se presenta la imposibilidad en retratar esa foto mental,esa película de vida.

El proceso de adquirir estas experiencias se pone en paralelo al proceso de la preparación de sus papeles, soportes. Continuas capas superponiendo color y cera sobre las hojas que luego esgrafiará, rascará para que vaya apareciendo la imagen, la luz, el motivo, el paisaje.
Se embarca en un esforzado trabajo para contar algo pequeño y muy íntimo en un inmenso papel.
Una obra introspectiva de grandes dimensiones, enfrentada a muy íntimos pequeños espacios retratados.

Santiago Licata me habla desde lo técnico, Se impone un: - yo dibujo así, y los dos esquivamos hablar de una antigüedad tan moderna como el término “estilo”.
Desde la factura de su obra, me dice…-así resolví la noche. Y no puedo dejar de pensar en el gran sentido poético sobre ese hecho creador. Resolver la noche recorriéndola con las propias manos no debe ser poca cosa.

Hoy Santiago Licata retrata ese tiempo pasado y experimentado, sin pretensiones grandilocuentes. Hay un rayo (de luz, pequeñito) que lo guía. Ve el árbol sin irse por las ramas. 
Sus obras son un síntoma, vamos allá…a las raíces de las experiencias tímidas personales y cotidianas de su propio pasado. Misterio e introspección.

¿Cómo les explico mi embriagante experiencia de percibir el intenso olor a cera de abejas en su taller?

Norberto José Martínez