Julio 2013

RICARDO ¨TACA¨ OLIVA
A veces las historias son tímidas y el paisaje tiene un nombre

Curadora invitada: Gachi Hasper

 

Taca o Ricardo Oliva es una sorpresa

Misionero, vive en Buenos Aires desde las épocas de sus primeros pasos en la Escuela Nacional de Cerámica a fines de los ‘70.

Ceramista muy conocido en el ambiente, con muchísimos alumnos y colegas que lo refieren por su extensa labor de docente de la Escuela, del IUNA y de su taller particular. También obtuvo varios de los premios importantes a nivel nacional y becas de estudio para el extranjero.

Sin embargo Taca no es conocido en el mundo del arte. Se dejó descubrir hace muy poco por Irana, y este año lo llevaron a ARTEBA por primera vez: está saliendo de su escondite.

En esta muestra (su primera individual), presenta una pequeña selección de trabajos de los últimos años bajo un título que lo define muy bien: "A veces las historias son tímidas y el paisaje tiene un nombre".

Las esferas ("el centro"), el yaguareté y la línea curva negra ("gesto")en la pared fueron cocidas en un horno especial que construyó él mismo en una fábrica de ladrillos de Escobar, para cocer piezas de gran formato en la técnica de fuego a leña directo y a todo humo.

Las diversas formas de los bloques de color ("metaespacio"), la piedra filosofal de la instalación ("casa pensamiento") y la línea curva ("gesto") de pared - todas piezas de color vibrante- se hicieron controladamente en el horno eléctrico, y en sucesivas horneadas, para lograr la separación casi perfecta de los planos. El color fundido satura y resquebraja caprichosamente, como bien saben los japoneses.

Cuando Taca me pidió que escribiera sobre su obra me animé, porque aunque no conozco tanto sobre la cerámica quiero valorar al talentoso artista que ahora decidió proyectarse,l a imagen dela punta de un iceberg que se acerca.

Gachi Hasper